Los coches del futuro podrían matarte voluntariamente en caso de accidente

Por Manuel Peña

Dentro de diez años habrá vehículos totalmente automatizados circulando por las carreteras. Según expertos como Patrick Lin, consejero de fabricantes de coches y director del Grupo de Ética y Ciencias Emergentes de la Universidad Politécnica de California, "el coche autónomo será el que marque la pauta para los robots sociales". Aunque estos vehículos sin necesidad de conductor serán extremadamente seguros, deberán de estar programados para saber actuar de alguna manera concreta en caso de accidente.

Los encargados de programar estos coches del futuro deberán plantearse si, por ejemplo, un coche deberá caer por un precipicio para evitar colisionar con un autobús, o si, en otra situación, tendría que salir a la acera para no ser arrollado por un camión, pero en consecuencia, acabe con la vida de tres peatones. El responsable de Ford en este campo, Jeff Greenberg, afirmó que "hay que responder a este tipo de preguntas antes de que la conducción automatizada sea una realidad".

El tema es bastante controvertido porque cada vez encontramos más preguntas en relación al mismo: ¿La programación de vehículos autónomos debería priorizar el salvar un mayor número posible de vidas en caso de accidente? ¿Debería anteponerse la supervivencia de los pasajeros del vehículo, o se debería tener en cuenta niños y mujeres embarazadas posiblemente afectados en el siniestro? Además, ¿quién querría comprar un coche que puede llevarlo a la muerte en caso de accidente por anteponer otras vidas ajenas al vehículo?

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El citado experto, Patrick Lin, argumenta al respecto que "yo no querría que mi coche robot vendiese mi vida solo para salvar otras dos, pero esto no quiere decir que el vehículo deba preservar nuestra vida por encima de todo, sin importar el número de víctimas de las que estemos hablando, eso me parecería muy mal". El experto en el campo de experimentación y colaborador de Toyota, Gerdes, está trabajando con coches autónomos programados para seguir normas éticas en momentos críticos. En otras palabras, los programa para que desobedezcan las leyes de tráfico para garantizar la supervivencia de sus usuarios. Tras su experiencia, el experto dice que el principal problema de todo esto es que "por ahora no se ha diseñado ningún sensor tan bueno como el ojo y el cerebro humanos".

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