España es el país de la UE donde más se paga por internet

Por Olga Cid

Los precios de las conexiones tienden a la baja, gracias a la competencia entre las operadoras, siempre a la caza de nuevos clientes, pero el precio final sigue quedando lejos de la media europea, que es de 35,67 euros. En España, un 24% más caro. Si comparamos con Francia, empiezan a dar ganas de llorar: allí la conexión promedio cuesta 27,43 euros, un 40% menos que aquí.

Uno de los motivos parece ser la resistencia a cambiar de compañía en busca de tarifas más baratas. Hasta hace pocos años, cambiar de operadora era poco menos que una pesadilla, por lo complicado del proceso y los muchos problemas que surgía. Podías encontrarte con varias semanas sin internet, con facturas inesperadas de la compañía anterior y el proceso resultaba frustrante y caro, de manera que no valía la pena cambiar de compañía, porque el posible ahorro quedaba anulado por el sufrimiento del cambio.

Sin embargo, hoy en día el proceso es mucho más sencillo y transparente, pero las costumbres se resisten al cambio. De todas maneras, algunos consejos sobre qué conexión elegir nos pueden ahorrar bastantes euros. Por ejemplo, es siempre preferible una conexión por cable que la ADSL, porque resulta más estable y los precios son similares. Además, hay que considerar nuestro uso antes de decidir qué velocidad contratar: si nos limitamos a consultar la Wikipedia, el correo electrónico y las redes sociales, con 30 MB basta y sobra. Si solemos descargar archivos y conectarnos a streaming, necesitaremos más ancho de banda.