Multas para los hombres que piropeen a las mujeres por la calle

Por Olga Cid

Imagen: Pixabay

La imagen es icónica: un grupo de obreros en el tajo, que al ver pasar a una mujer dejan de colocar ladrillos y se dedican a proferir piropos, generalmente con bastante poca elegancia. La mujer soporta como puede el chaparrón de requiebros, acelerando el paso, aunque todo queda en eso, en un mal rato. Por muy icónica que sea, esta imagen ya no es tan habitual como en otros tiempos, pero sigue en pie la pregunta: ¿puede una mujer ir tranquila por la calle?

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