Las cifras millonarias que venden las gomas Milán

Por FranH

MILAN debe gran parte de su éxito centenario a su modelo 430, esa que llamábamos 'miga de pan'. Siguen vendiendo un número desorbitado de estas gomas de borrar, alcanzado 25 millones de unidades anuales producidas. La verdad es que se venden que da gusto, puede que debido a su olor o a su pequeño tamaño de apenas 28 milímetros.

También ayuda bastante su precio (en torno a los 20 céntimos de euros), su material resistente y su forma de cuadrilátero, que invitan a escribir solo por manipular la 430 y borrar un poquito. Un proceso que resultaba mágico en las aulas del colegio, el cual explicaban los profesores hablando de cómo el grafito del lápiz se quedaba 'agarrado' a la goma de borrar.

Aunque, en realidad, la goma se iba gastando. Decían que eso era lo ideal, ya que una goma de calidad tenía que consumirse un poco en cada borrado. Si no, tocaba raspar para eliminar las partes donde el grafito se había quedado incrustado o, como hacían los más avispados, cortar las susodichas oscuras zonas con un cúter.

Una técnica que a los millennials puede que les resulte prehistóricas, pero que hasta hace un par de décadas (o quizá menos) era de lo más normal. Lo habitual era tirar de papel, lápiz y goma para hacer la tarea o tomar apuntes. Bueno, o bolígrafo, aunque hay ya hablaríamos de típex.