Un joven finge un secuestro para irse 6 días de fiesta

Por Manuel Peña

Cuando el coche paró, los malos de la película lo encerraron dentro de una habitación húmeda en la que pasó los siguientes seis días. Según afirmaba, solo ingirió agua durante todo ese tiempo. No le dieron absolutamente nada de comer. Finalmente, pasados seis días, lo soltaron en la puerta de ese colegio en Dos Hermanas, Sevilla, el pasado 23 de enero de 2018.

Lo de que no comió absolutamente nada en seis días es lo único que puede que sea verdad de la película que os acabamos de contar. Y es que, su protagonista, Daniel, acabó confesando lo que realmente ocurrió, después de que la policía recabara información y viera que su historia no tenía cómo sostenerse. Lo que en realidad pasó es que el joven había estado seis días tomando cocaína, pastillas y alcohol, entre otras cosas, en ambiente festivo, y durante el paso de su aventura perdió las llaves del coche de la mujer de su jefe. El chico tenía miedo de que se enteraran sus padres, que llevan varios años dándose sustos por las 'peripecias' del chaval. 

La Policía sospechaba que no había ningún secuestro cuando vieron que las bridas que llevaba en muñecas y tobillos tenían holgura, y que el joven no tenía un cuadro de estrés y ansiedad típico después de un secuestro. Tampoco tenía el aspecto de una persona a la que habían pegado y mantenido solo con agua durante varios días. Al parecer el joven perdió las llaves del coche de la mujer de su jefe en uno de los días de fiesta, y lo tuvo que dejar aparcado la madrugada del domingo 21 de enero en la puerta de un local de copas de Dos Hermanas. Salió del sitio a las 6 de la mañana y al no encontrar las llaves en el bolsillo, acabó por dejar allí el vehículo.

Los agentes preguntaron al jefe de Daniel por qué no había denunciado la desaparición del coche, y éste les contestó que esperaba que en algún momento el joven apareciera con el vehículo. Al parecer el jefe le tiene un gran aprecio pues hasta le prestaba un habitáculo dentro de la nave de trabajo para dormir. La Policía pidió las grabaciones de las cámaras de seguridad del local y pudo encontrar que Daniel no había sido secuestrado. Ahora Daniel, imputado por simulación de delito, ha comentado a sus allegados que va a ingresar en un centro de desintoxicación para dejar atrás su vida de vicios y locuras. Quizá alguna productora de Hollywood le ayude con la rehabilitación pagándole los derechos para hacer la película de esta historia.

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