Un joven finge un secuestro para irse 6 días de fiesta

Por Manuel Peña

Ve a por las palomitas y el refresco porque empieza la película. En primer lugar, aparece un joven de 30 años en la puerta de un colegio pidiendo ayuda. El chico es delgado, tiene tatuajes por todas partes y tiene una barba de varios días. Llama la atención que tiene desgarrada la camiseta a la altura del pecho y, sobre todo, que tiene unas bridas apretándole muñecas y tobillos. Son las 19.30 y comienza a pedir auxilio a gritos: "¡Ayuda, necesito ayuda!". El conserje y el personal de limpieza sale a ayudarle, y entonces, el joven les comenta que lo han "secuestrado hace unos días y me han soltado por aquí cerca", y añade un "llamad a la Policía, por favor".

Llegan los agentes de la ley y el orden y escuchan al joven, de nombre Daniel, que les cuenta que 6 días antes, cuando se disponía a aparcar el coche de la mujer de su jefe en el taller en el que trabaja de recadero, una furgoneta se paró bruscamente frente a él. Acto seguido, varios encapuchados se bajaron y lo encañonaron con una pistola en la sien, obligándolo a entrar en la furgoneta, tapándole la cabeza con un pasamontañas. El protagonista de la película cuenta que notaba como se alejaban del pueblo unos 10 kilómetros, por una carretera asfaltada primero, y luego por un camino de piedra, algo que notó por el traqueteo del vehículo. Asegura además que recibió varias agresiones de los secuestradores durante el trayecto en la cara y el torso.

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